7 de octubre de 2017

Camino del Ebro – GR-99
20-29 septiembre 2017

Hace ya muchos años, siendo un chaval, recuerdo que el padre de un buen amigo nos contó que se había ido en solitario y a la aventura a recorrer en bicicleta el camino del Ebro, desde su nacimiento en Fontibre hasta su desembocadura en el Delta del Ebro. Recuerdo bien a Juan Cuesta en la Tablía cómo nos animaba a repetir esa aventura. Y desde aquel día, quizá por los años 90, lo he tenido en la mente rondando…….hasta que este año, al fin, me quité esa espinita clavada.

Afortunadamente, los que nos gustan este tipo de viajes/aventuras nunca acabamos de sacarnos todas las espinas, siempre hay retos y sueños por cumplir, y cada vez van saliendo más.

Así que, después de unas arduas negociaciones con Goyo de 2 minutos, le convencí rápidamente y lo comenzamos a preparar. Bueno, en realidad, tan solo teníamos que coger el tren, subir a Reinosa y empezar a dar pedales hasta el Mediterráneo…….jejeje. Pero como ya somos mayores y estábamos de vacaciones decidimos que íbamos a ir como señores y dormir en hostales, posadas,..etc. Y la verdad es que nos salió bien la jugada ya que en esta época del año se encentras hotelillos baratos y bastante decentes (unos más que otros).

Antes de nada, habría que decir que seguir fielmente el GR-99 en bicicleta con alforjas es prácticamente imposible y una locura. Hay tramos que no son ciclables y menos con 7 kilos en las alforjas. Así que a veces hay que buscar alternativas más adecuadas. Otro aspecto a tener en cuenta es el tipo de rueda que llevar. Yo opté por una rueda más mixta de carretera, más fina pero con algo de taco. Parecida a la que se usa en ciclocross. Es una gran ventaja en la carretera pero en las pistas hay que andar con más ojo. A mí personalmente me ha ido muy bien. Goyo calzó cubierta de montaña…….y en la carretera lo notó mucho. Ya se sabe lo que se pegan esas cubiertas al asfalto. Aproximadamente, habremos hecho un 60 % de pista y un 40 % de carretera.

ETAPA 1. Fontibre-Polientes. 68 km.
Esta es la etapa más corta del viaje. Comenzamos con el primer contratiempo. A las 7:30 de la mañana estamos en la estación de tren de Torrelavega con la intención de coger el ALVIA que nos deje en Reinosa. Pero…………no se puede meter la bici en un ALVIA sin embalar. Afortunadamente el interventor se apiada de nosotros y nos deja subir, eso sí, hacemos el viaje de pie en el pasillo.  Una vez en Reinosa vamos hasta Fontibre, nacimiento oficial del Ebro, nos hacemos unas fotos, ponemos el cuentakilómetros a cero y a dar pedales. No tiene pérdida, seguir el río. El recorrido que seguimos es el siguiente:
Fontibre-Reinosa-Arroyo-Bustasur-Aldea de Ebro-Arcera-Bárcena de Ebro-Villanueva de la Nía-Berzosilla-Rocamundo-Polientes.
Como decía anteriormente, siguiendo el GR-99 de forma estricta tendríamos qe haber caminado con la bici de la mano unos cuantos kilómetros, así que buscamos alternativas. La última parte, desde Villanueva de la Nía sí seguimos el GR-99 por la margen derecha del río y fue un gran acierto. Son pistas y caminos en buen estado y se pasan por unos pueblos realmente bonitos. A las 15:30 estábamos en Polientes donde comimos en el restaurante La Olma. Muy recomendable. Menú del día bueno y barato.
Dormimos en el Hostal Sanpantiel. Limpio, espacioso y la gente muy maja. 45 euros/hab doble. Tfno.: 942 77 61 36


Fontibre

Bustasur

ETAPA 2. Polientes Trespaderne. 97 Km.
A las 9 salimos de Polientes entre niebla y frío siguiendo el GR por la margen derecha. Poco a poco la niebla se va disipando y nos empieza a calentar el sol. Nos da tiempo a visitar la colegiata de San Martín de Elines, la cascada del Tobazo y Orbaneja del Castillo. Muy recomendable. Ahora el GR se adentra por caminos poco aptos para bici con alforjas así que buscamos alternativas por carretera. En Pesquera de Ebro tomamos un refrigerio y continuamos camino. Aquí también abandonamos el GR porque no es ciclable y vamos por carretera, con puerto incluido hasta Valdenoceda. El recorrido que seguimos es el siguiente:

Polientes-San Martín de Elines-Orbaneja del Castillo-Escalada-Pesquera de Ebro-Dobro-Valdenoceda-Puentearenas de Valdivieso-Quecedo-Cereceda-Trespaderne.
Dormimos en el Hostal Jose Luis. Limpio y amplio. Cenamos en el Hostal bastante bien 46 euros/hab doble. 947 30 72 93

San Martín de Elines

Trespaderne
ETAPA 3. Trespaderne-Haro. 91 km
Salimos de Trespaderne siguiendo el GR 99. Este tramo es ciclable y muy bonito. Hacemos una pequeña parada en Frias, pueblo que merece la pena visitar. Aquí abandonamos el GR-99 y continuamos por la margen derecha del río por carreteras locales hasta Tobalinilla donde enlazamos con la carretera comarcal que atraviesa el desfiladero del Sobrón. Seguimos por la carretera hasta Puentelarrá, donde volvemos a retomar el GR hasta Miranda de Ebro. Saliendo de Miranda tomamos carreteras locales muy bonitas hasta Haro. Entrando en La rioja, goyo comenzó con su festival de uvas….. El recorrido que seguimos fue el siguiente:

Trespaderne-Cillerperalta-Frías-Garoña-Tobalinilla-Baños de Sobrón -Puentelarrá-Miranda de Ebro-Ircio-Haro
Dormimos en el Hostal Aragón. Regularcillo. Para gente sin escrúpulos como nosotros. Eso sí, muy barato. 30 euros/hab doble.

Haro
ETAPA 4. Haro-Alcanadre. 108 km
La primera parte de la etapa la hacemos siguiendo el GR. Muy recomendable. Vamos entre viñedos por buenas pistas, algunas incluso asfaltadas. Eso sí, mucho rompepiernas. Pasamos por varios pueblos con sabor a buen vino. Comemos el bocata en Oyón, cerca de Logroño y seguimos camino por el GR que por esta zona es muy agradable…..hasta que comienza la crisis de los pinchazos de Goyo. Pincha tres veces y perdemos casi 2 horas, lo que nos hace llegar justitos de luz a Alcanadre. Lo lógico hubiese sido dormir en Lodosa pero no había encontrado hostal allí. Alcanadre está a 4 kilómetros, aunque hay un pequeña subida que se nos hace muyyyyyy larga después de 100 km. El recorrido es el siguiente:

Haro-San Vicente de la Sonsierra-Elciego-La puebla de Labarca-Oyón-Mendavia-Lodosa-Alcanadre.
Dormimos en Hostal “La casa azul de Ramón y Asun”. Sitio Excelente, acogedor y limpio. Y el trato de ramón y Asun excepcional. 48 euros/hab doble. 668 73 01 87. Cenamos y desayunamos en el bar de los propietarios muy bien.


Crisis del día

Goyo comiendo uvas

ETAPA 5. Alcanadre-Tudela. 90 km
Como cada día, a las 9:15 ya estábamos en marcha.  Volvimos sobre nuestros pasos hasta tomar la orilla del canal de Lodosa.  Estos canales se utilizan para regadío y van paralelos al río. Junto a ellos siempre va una pista en buen estado y claro, llanita. Seguimos el canal hasta cerca de San Adrián, donde tomamos de nuevo el GR-99. Por esta zona. Por esta zona, hasta Alfaro, el GR transcurre entre frutales y pegado al río por una pista en buen estado. Desde Alfaro vamos por carretera local a Castejón y de allí a Tudela por una pista en muy buen estado que va entre las vías del tren y el río. El recorrido ha sido el siguiente:

Alcanadre-Sartaguda-San Adrian-Calahorra-Rincon del Soto-Alfaro-Castejón-Tudela.
Dormimos en Hostal Remigio. En pleno centro, económico, limpio, elegante, amplio. El desayuno bufet por 7 euros, bastante bueno. 50 euros/hab doble. 948 82 08 50. Cenamos en el Bar Jose Luis, donde degustamos caracoles, gordillas, ancas de rana y callos. Excelente

Canal de Lodosa

Gordillas y ancas de rana

Caracoles

Callos.
ETAPA 6. Tudela-Utebo. 86 km
Salimos de Tudela por el GR-99 hasta el Bocal, lugar donde comienza el canal imperial de Aragón, una obra majestuosa hecha hace 200 años para el riego. Vamos por la orilla del canal, ayudados por el cierzo que sopla hasta Gallur. ¡Qué gozada pedalear con el viento a favor!. De Gallur a Luceni tomamos la carretera local y en este pueblo cogemos de nuevo el GR-99 que es bueno hasta Utebo, pueblo grande a las afueras de Zaragoza. El recorrido fue el siguiente:

Tudela-Ribaforada-Gallur-Luceni-Cabañas de Ebro-Alagón-Utebo.
Dormimos en el hostal Silvano. Centrico, limpio y el trato muy bueno.  38 euros/hab doble. Aquí hay una tienda de bicis para posibles averías. 679 23 21 22

Canal imperial de Aragón

ETAPA 7. Utebo-Quinto de Ebro. 82 km
Salimos de Utebo hacia Zaragoza con intención de seguir el GR pero en un momento nos despistamos y entramos en Zaragoza por otro sitio, pero casi que mejor. Una vez en la ciudad, a través de carriles bici nos plantamos en la Virgen del Pilar, donde hacemos parada obligada. Da gusto andar en bici por Zaragoza, tiene una red de carriles muy buena. Seguimos por la orilla del río a través del GR hasta Cartuja Baja, donde tomamos de nuevo el Canal Imperial hasta su fin en Fuentes de Ebro. El canal poco a poco va menguando su tamaño y caudal hasta morir tristemente. A partir de Fuentes de Ebro volvemos al GR hasta Quinto de Ebro. El recorrido es el siguiente:

Utebo-Zaragoza-Cartuja baja-Burgo de Ebro-Fuentes de Ebro-Quinto de Ebro
Dormimos en la Pensión Plaza. Sitio Curioso, decorado bonito, limpio y buen trato. 40 euros/hab doble 976 17 72 58. Desayuno incluido

En Zaragoza

En Zaragoza
Pensión Plaza

ETAPA 8. Quinto de Ebro-Caspe. 77 km
De Quinto vamos por carretera local hasta Sástago donde cruzamos el río por un curioso puente. De Sástago vamos a Escatrón aún por carretera y aquí tomamos ya el GR. Este tramo del GR nos iba a resultar de los más duros porque no era muy ciclable, pero no de los más bonitos y salvajes. Eso sí, llegados a un punto, el camino se acabó o lo perdimos y tuvimos que improvisar para salir de nuevo a la carretera por unas pistas que se nos hicieron durillas. Una vez en la carretera, hasta Caspe con parada para cerveza en Chiprana. El recorrido fue el siguiente:

Quinto-La Zaida-Sástrago-Escatrón-Chiprana-Caspe.
Dormimos en la Pensión La Cabaña. Céntrica, austera, limpia. 30 euros/hab doble. Cenamos bien en el bar que está justo debajo de la pensión. 976 63 06 78. En Caspe hay tienda de Bicis para posibles reparaciones.


ETAPA 9. Caspe-Ribarroja de Ebro. 96 Km
Por la información que tenemos, esta parte del recorrido por el GR es una locura para ir en bicicleta con alforjas, así que este día toca todo carretera. Primero vamos hasta Mequinenza por una carretera nacional sin mucho tráfico pero llena de subidas y bajadas. El pantano de Mequinenza es muy bonito. Despues de Mequinenza cogemos ya una carretera local hacia Fayón. De primeras un puertecito precioso hasta llegar a una meseta extensísima llena de frutales. Nos desviamos a otra carretera local y en 10 km estamos en Fayón. Intentamos visitar el Museo de la Batalla del Ebro, pero se encuentra cerrado, así que aprovechamos para tomar una cerveza y comer el bocata.
De Fayón a Ribarroja solo quedan 35 km y dos puertos preciosos. Como nota curiosa, en todos esos kilómetros no nos cruzamos con ningún coche. Una carretera magnífica El recorrido ha sido el siguiente:

Caspe-Mequinenza-Fayón-Ribarroja de Ebro. Sí, este día se pasa por pocos pueblos. Hay que tenerlo en cuenta.
Dormimos en el Hostal Hisenda. Limpio, amplio. En principio el trato regular, pero después muy bueno. Recomendable. Disponen de desayuno buffet bueno por 6 euros. 50 euros hab/doble. 977 41 65 26


Museo de la Batalla del EBRO

ETAPA 10. Ribarroja de Ebro-Deltebre. 131 km
De Ribarroja salimos por carretera hasta Flix en donde, después de cruzar el Ebro en barca, seguimos fielmente el GR hasta Vinebre y Ascó que es bastante agradable. A partir de Ascó también seguimos por el GR hasta Mora de Ebro. Este tramo es muy bonito pero durante un kilómetro tenemos que cargar con las bicis al hombro……zona poco ciclable. La otra opción es ir por la otra margen del río por la carretera. Pero bueno, como somos tíos duros, no pasa nada. Salvo ese tramo, el resto es muy bonito. De Mora de Ebro a Miravet seguimos el GR. Por la información que teníamos, de Miravet (pueblo muy bonito con un castillo templario) a Benifallet el GR con bici es imposible así que nuestra intención es cruzar el río en barca e ir por la carretera.  Pero no pudo ser, la barca ya había cerrado y tendríamos que esperar dos horas, demasiado tiempo. Sin embargo, el barquero nos dio otra alternativa que resultó ser muy bonita.  Iríamos por el Pinell de Brai por una carretera espectacular y después cogimos la via verde que nos iba a llevar hasta Tortosa. Esta primera parte de la Vía Verde sería, a la postre, una de las partes más bonitas de todo el recorrido……y casi nos lo perdemos. Una vez en Amposta y en el Delta del Ebro nos despistamos un poco y dimos alguna vuelta de más……El recorrido fue el siguiente:

Ribarroja-Flix-Mora de Ebro-Miravent-El Pinell de Brai-Benifallet-Tortosa-Amposta-Deltebre.
Dormimos, 2 noches, en el hostal Cling. Excelente trato, excelente sitio, limpio, acogedor. 65 euros/hab doble con desayuno casero. Un sitio recomendable. La segunda noche nos hicieron una cena a base de pescado al horno, marisco, anguila y postre casero de alta cocina. Y la cena solo 18 euros.

Vía verde

Cenita con marisco

ULTIMA ETAPA. Deltebre-Riumar. 17 km
Este último día, ya sin alforjas y relajados, llegamos hasta el mediterráneo donde nos dimos un bañito y nos comimos una paella. Un día de paseo.

Baño en el Mediterráneo

Fin de trayecto. Desembocadura del Ebro
Ya el día 1 de octubre tomamos un tren en La Aldea, a 15 km de Deltebre, hasta Tarragona, donde pasamos el día de visita turística y viendo el ambiente de la pseudovotación de la independencia.


Tarragona

Ese día dormimos en el Hotel Catalunya Express, justo al lado de la estación de tren. Muy bien de precio (50 euros/hab doble con desayuno buffet bueno) y muy bien situado.

Para volver optamos por alquilar una furgoneta Seat Alhambra. Sale algo más caro que el tren pero metes las bicis sin problema, es más rápido y te deja en casa.


Y aquí se terminó la aventura. Eso sí, nos propusimos y lo conseguimos hacer todo el camino sin sacar el Google Maps. Con mapas y preguntando, a la antigua usanza, se llega a todos los sitios.

15 de septiembre de 2017

Petite Aiguille Verte (3.508 m) y Aiguille de Bionnassay (4.052 m.),

Fin de verano y vuelta a la rutina que lo único que tiene bueno es que te permite mirar hacia atrás y recordar lo vivido pero no valorado en su medida en el momento de hacerlo. Esto me ha ocurrido con el viaje a Alpes realizado del 4 al 14 de agosto.
En un principio sin objetivos claros pero con 1.200 kilómetros de coche para concretarlos. Si es cierto que a los tres nos atraía subir al Aiguille de Bionnassay, hacer la arista que lo une al Mont Blanc y coronar el techo de los Alpes.
Mucho calor en el viaje de ida y la llegada a Chamonix fue como siempre cansados de coche. Paseo por el pueblo/ciudad, ver la meteo y primeros problemas; no dan muy bueno. Para el día siguiente dan malo y luego un día bueno para continuar mal tiempo. Nos decantamos por la zona de Envers para escalar un poco.
Pasamos la noche en un “refugio de Altai” en Le Tour y a la mañana siguiente, sin madrugar, bajamos a Chamonix a coger el tren cremallera que nos subirá hasta Montenvers. Amaneció gris y con amenaza de lluvia que se cumplió en las escaleras que bajan a la M;er de Glace. Nos llamó la atención dichas escaleras y sobre todo las que suben de la Mer de Glace al Refugio de Envers, son una ferrata auténtica; si hasta desplomaban.
Subiendo al refugio de Envers
Al refugio llegamos empapados y nos metimos dentro a pasar la tarde y esperar a que parara y poner la tienda. Paró y despejó y el espectáculo de cumbres fue glorioso así como las luces del atardecer. Vaya cambio de tiempo.
Un día de lluvia dió lugar a una tarde despejada.
Al día siguiente escalamos parte de una vía de una de las agujas pero esas fisuras de granito no están hechas para nosotros, de momento. La vía es rapelable así que para abajo y a disfrutar del panorama que era grandioso.
El panorama grandioso.
Sin prisas recogimos y a enfrentarnos a la ferrata del día anterior. Es impresionante como limó el glaciar a las paredes de granito y las dejó lisas como un cristal. También es destacable el descenso del espesor de hielo del glaciar.
Tras esta primera toma de contacto nos tocó un día de lluvia de esos que no recordábamos y la tarde la pasamos en el rocódromo, con mayúsculas, de Les Houches. Abarrotado de gente y sobre todo un olor a pies en todo el que te hacía recordar que estás en uno los países que más quesos produce.
Miércoles bueno y jueves y viernes muy malo. Así que nos decantamos por una actividad rápida como fue subir al  Petite Aiguille Verte. Usamos el teleférico de Grands Montets que nos dejó a 3.295 metros. Bajamos hasta el glaciar donde nos encordamos y salimos para cumbre. Habíamos leído que era una ascensión poco difícil pero al final, en la parte superior del glaciar, la nieve dura/hielo asomaba y varias placas de roca nos hizo sorprendernos del “poco difícil”. Es una cima relativamente cómoda de ascender y las vistas por la mañana fueron espectaculares sobre todo al Dru y la arista que une el Petite Verte al Aiguille Verte. A lo lejos el Mont Blanc y nuestro próximo objetivo; Aiguille de Bionnassay.
Placa de una vía poco difícil.
La bajada la hicimos por el mismo sitio que subimos y coincidimos con varias cordadas que habían subido por la parte izquierda de la montaña. Rapelamos en tres sitios y a media tarde estábamos en la estación de Grands Montets metidos en la niebla. Estaba claro que nos íbamos a chupar dos días de mal tiempo.
Lo que puede ser la cumbre con el Dru de fondo.
La predicción se cumplió y se tiró todo el jueves lloviendo sin parar y además bajada de temperaturas. Las montañas, cuando se dejaban ver, se veían con nieve reciente. Decidimos hacer turismo y nos fuimos a Annecy con su lago y sus canales. Pasamos el día paseando y visitándolo que ninguno lo conocíamos y nos gustó bastante.
Annecy y su icónica foto.
El viernes también lloviendo y con frío pero para el sábado ya daban mejor. Arriba seguía nevando y como el lunes teníamos que viajar habría que cortar la actividad de la aguja de Bionnassay. La idea  primitiva era travesía Miage-Bionnassay-Mont Blanc pero por falta de tiempo decidimos quitar la arista de Miage. Subiríamos desde el pueblo de Bionnassay hasta Durier en el día y al día siguiente completaríamos la actividad volviendo al pueblo. El viernes otro paseo por Chamonix, visita al museo alpino, que nos decepcionó bastante, y nos dedicamos a ver algunas actividades que se estaban organizando con motivo de la Fiesta de los Guías.
Por fin llegó el sábado y el buen tiempo. Salimos para Bionnassay un pueblo realmente bonito y alpino en el sentido estricto. La carretera de acceso muy estrecha rodeada de bosques y praderas que  acaba en un parking llamado Le Crozat donde dejamos el coche.
Llegando al collado de Tricot
Preparación de mochilas y a por los dosmil metros de desnivel que nos separan  del refugio de Durier. La primera parte hasta el collado de Tricot es un paseo por bosques y praderías alpinas que además están llenas de arándanos. Nos pusimos tibios. En el collado de Tricot las nubes nos envuelven y vemos que enseguida nos meteremos en la nieve recién caída. De aquí una larga travesía hasta el refugio de Plan Glaciar a 2.730 metros. Aquí llegamos abriendo huella por la nevada reciente que alcanzaba espesores significativos para ser agosto. El refugio nos parece de lo menos acogedor; pegado a la roca, sin espacio horizontal y con agua por todos los lados por la fusión de la nieve.
Refugio de Plan Glaciar
Comemos algo y a seguir. Habíamos leído que se tardaba tres horas hasta Durier y nos parecía bastante para lo que ya llevábamos. Rodeados de nieve vamos buscando la huella dejada por dos que van delante. Hay que trepar, tirar de cables y evitar mojarte porque había agua por todas partes y la nieve estaba empapada. Desde un alto observamos que hay que destrepar, hasta el glaciar de Miage, por unas placas con nieve y agua. Con mucho cuidado vamos bajando y llegamos al glaciar que se le ve bien blanquito de la nevada. La cordada que llevamos delante va abriendo huella y nosotros se lo agradecemos porque además tienen pinta que saben por donde es el camino cosa que nosotros solo intuimos.
Nevadita alpina de agosto.
Nos encordamos y seguimos con la travesía por el glaciar hasta el espolón de roca que te lleva a la arista. Sin problemas llegamos al espolón y a por los últimos 500 metros de desnivel que solucionamos trepando y siguiendo las marcas rojas que guían hasta la caseta metálica que es el refugio de Durier. Por cierto, el que se ve desde abajo es el viejo, el nuevo no se ve.
Saliendo del glaciar de Miage
Subiendo por el espolón al refugio de Durier
A las 5 de la tarde llegamos cansados, calados los pies por la nieve sopa y con la sensación de llevar andando tres días. La pareja que llevábamos por delante era un guía y su clienta de ahí su determinación a la hora de seguir el inexistente camino.
Haciendo la fotosíntesis
Atardecer de los que no se olvidan
Al poco llegaron 5 polacos y en total seríamos las diez personas que intentaríamos la arista al día siguiente. El guía sabía español así que estuvimos hablando con él de su trabajo, de la arista y diferentes temas. Cena potente con plato fuerte a base de lentejas y una salchicha hermosa y un atardecer que nos hizo olvidar el sufrimiento. Que tranquilidad se respiraba allí arriba y además con el buen rollo tan escaso en muchos refugios.
A las nueve a la cama y a las tres de la mañana arriba. Desayuno y a ponernos la botas que seguían empapadas del día anterior. A las 4 salimos a disfrutar de una noche estrellada y de la lluvia de estrellas de las Lágrimas de San Lorenzo. Temperatura ideal y nieve perfecta. El guía iba delante aunque enseguida los alcanzamos y adelantamos. A lo lejos empezamos a ver las linternas de todos los que subían al Mont Blanc y nos sentimos afortunados por nuestra soledad. Sobre los 3800 hay una parte rocosa vertical que la dan de IV grado y donde nos encordamos y aseguramos. Aquí nos adelantó el guía.
Llegando al torreón 
Arista antes de la zona de escalada
Los primeros metros los escalamos sin encordar
Tras esa escalada viene otro trozo de arista que te deja en la cima aunque realmente no existe como tal. Por delante toda la arista tapizaba de nieve recién caída y con la débil huella del guía y su clienta. Funambulismo puro sin red. Concentración máxima y pasitos muy cortos para estabilizar la pisada porque la huella de los de adelante no era nada estable. Fue agotador mentalmente y nos llevó mucho tiempo completar la arista.
Lo que es la cumbre del Aiguille de Bionnassay
En el Pitón de los Italianos ya nos dimos cuenta que al Mont Blanc no iríamos porque habíamos gastado mucho tiempo en hacer la arista. Así que atravesamos el Dome de Gouter nos metimos en la normal del Mont Blanc y conectamos el piloto automático porque nos esperaban tres mil metros de desnivel de bajada.
Vimos el nuevo refugio de Gouter, que Teo lo bautizó como “Pachá Gouter”, y desde el refugio viejo contemplamos la arista de bajada a Tete Rousses y el atasco que había con cordadas que subían y las que bajaban. Mucha paciencia y para abajo controlando a las cordadas que adelantábamos porque se ven cosas que te ponen los pelos de punta. Tachando refugios pasamos por el de Tete Rousses y continuamos al de Nid d´Aigle, Aquí podíamos haber cogido el tren pero habíamos decidido hacer toda la actividad a pata.
Empiezan los equilibrismos
La arista camino al Dome de Gouter
Desde un mirador vimos la pradería del parking y los últimos mil metros de desnivel que nos quedaban y para allá nos fuimos. A las 8 de la tarde llegábamos al coche muy cansados porque llevábamos desde las 4 de la madrugada andando y además con los pies empapados. La sonrisa que se nos dibujaba en la cara lo decía todo. Habíamos hecho una de las aristas de nieve más espectaculares de los Alpes y además bien blanquita porque la roca brillaba por su ausencia.
Los tres y la arista que acabábamos de hacer

Esta vez los Alpes no nos trataron como suelen hacerlo últimamente. El tiempo meteorológico nos mareó un poco pero al final la tarea se hizo y pasamos 10 días disfrutando de los que nos gusta; montaña.
 



Mar de Glace


















7 de septiembre de 2017

Un finde por Picos
2-3 septiembre 2017

Cuando a uno le empieza a picar el gusanillo de la montaña y comienzas a hacer rutas en tus montañas más cercanas siempre miras hacía los Picos de Europa como algo lejano, inalcanzable, un territorio inhóspito y peligroso. Pero con el paso del tiempo se va adquiriendo experiencia, confianza, seguridad, te rodeas de gente que te enseña a moverte por esos riscos, haces amigos, compartes experiencias y vas creciendo como montañero y por qué no, como persona. Al menos así lo he vivido yo durante casi 30 años, que ya da vértigo.

Y no hay nada que me produzca más satisfacción que enseñar a mis amigos esas cumbres y rincones de los Picos de Europa que tanto me gustan y que, un día, a mí también me descubrieron.

El pasado fin de semana Chema, Iñigo, Jorge, Raquel y Patri, que ya no son ningunos principiantes, y un servidor, Raúl, teníamos la espina clavada después de algún intento abortado por el mal tiempo de subir a Tiro Navarro y a uno de los grandes de Picos, el LLambrión. Para ellos era la primera vez, así que me tocaba hacer de guía. La verdad es que hay gente que se fía de cualquiera………jajaja. Y para ello, nada mejor que buscar un lugar estratégico para montar el “campo base”, uno de los mejores vivacs de Picos, Villaratón. 

Camino de la Vueltona
Cogiendo el primer teleférico, cargaditos de agua para dos días y poco a poco, en una hora llegamos al “hotel” Villaratón. Allí dejamos los bártulos pesados y con una mochila más ligera nos encaminamos hacía el Llambrión por la Collada Blanca. El día era ideal para caminar, soleado pero sin calor, así que no se podía pedir más.

Hotel Villaratón

Desde la Collada Blanca ya divisamos el camino que nos queda que, aunque parece mucho, se hace en un pis pas. Siguiendo los jitos y con un poco de intuición, llegamos rápidamente a la base de la chimenea por donde vamos a subir. La idea es subir por ésta y bajar por la arista. La chimenea nos la merendamos sin mucho apuro (y eso que alguno hace poco tiempo no quería oír hablar de trepadas o escaladas……) y llegamos a la cumbre. El día es muy claro e incluso llegamos a distinguir perfectamente la isla de los conejos en Suances. La verdad es que pudimos disfrutar de la cumbre maravillosamente.


Camino de la Collada Blanca

Vista desde la Collada Blanca
Ya tenemos el Llambrión a tiro

Chimenea final de trepada

En la cumbre

La bajada por la arista tiene un par de pasitos que requieren atención, pero con la ayuda de un cordino y un poco de maña no hubo momentos de mucha tensión. De vuelta al “hotel” el cuerpo pedía una cervecita en Cabaña Verónica, que nos lo habíamos ganado.

Saliendo de la cumbre

Destrepe por la arista

Cabaña Verónica


Después, ya en villaratón, tocaba preparar la cena, descansar…….y al saco. Con lo que no contábamos es que a las 4 de la mañana empezaron a caer unas gotas, soplar viento……..total, que algunos nos tuvimos que refugiar en la suite presidencial del complejo. Afortunadamente la cosa no fue a mayores y al día siguiente, aunque amaneció fresco y algo nublado, fue mejorando y quedó un día estupendo para andar por los Picos.


Hotel Villaratón

Preparando los Tortellini.

Y el desayuno en la cama

Después del desayuno buffet, a las 9:00 ya estábamos en marcha hacia Tiro Navarro a donde llegamos en un par de horitas por el Collado de la Canalona. Como aún era pronto y todavía había energía, subimos al pico Santana, que Raquel y Patri nunca habían subido, y a esa cumbre tan minusvalorada, que nadie sube y que sin embargo es uno de los diez más altos de Cantabria, las Coteras Rojas.
Cumbre de Tiro Navarro

Así que no estuvo mal el finde. Y lo mejor es que ahora hay más retos en el horizonte…..la Morra, Neverón de Urriellu, Torre Salinas……y los que irán saliendo.